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Se conoce como espondilosis cervical a los cambios degenerativos que sufre la columna cervical con el paso de los años. La espondilosis cervical es una causa común de dolor y rigidez de cuello.


Anatomía


La columna vertebral está conformada por vértebras, huesos en forma de cubo que se apilan uno encima de otro, sirviendo como estructura de soporte para el cuerpo. Entre vértebra y vértebra se encuentran los discos intervertebrales, estructuras que ayudan a amortiguar la carga de peso corporal que se ejerce sobre la columna vertebral.

Los discos vertebrales están compuestos por un grueso anillo exterior de cartílago (anillo fibroso) y una sustancia interna que asemeja a un gel o pulpa (núcleo pulposo).

La columna vertebral también sirve como conducto para la médula espinal, la cual pasa a través del canal espinal, desde donde emite numerosos nervios periféricos, que inervan casi todos los órganos por debajo del cuello.


Causas


Los cambios degenerativos que caracterizan a la espondilosis cervical son producto del envejecimiento. Estos cambios degenerativos son normales y ocurren en todas las personas, aunque no siempre producen síntomas.

Con el envejecimiento, los discos intervertebrales pierden altura y se colapsan. El cuerpo responde a esto formando espolones óseos, que son neoformaciones de hueso; estos espolones pueden comprimir la medula espinal o pueden obstruir los agujeros por donde salen los nervios periféricos de la medula espinal, produciendo los síntomas de la enfermedad.


Factores de riesgo


La edad es el factor de riesgo más importante para la espondilosis cervical, siendo más común en pacientes de mediana edad y en adultos mayores.

Otros factores de riesgo son:

  • Genética: antecedentes familiares de espondilosis
  • Tabaquismo
  • Trabajos que requieran movimiento cervical repetitivo o que produzcan sobrecarga del cuello
  • Depresión o ansiedad
  • Traumatismo o lesión cervical previa

Cuadro clínico


Los signos y síntomas más comunes de la espondilosis cervical son:

  • Dolor en el cuello, que puede aumentar con los movimientos cervicales
  • Rigidez en el cuello
  • Crepitación o sensación de tronido al mover el cuello
  • Sensación de descarga eléctrica que inicia en el cuello y se irradia hacia una o ambas extremidades superiores
  • Sensación de hormigueo o adormecimiento en brazos, manos o dedos
  • Dificultad o debilidad para mover brazos o piernas
  • Incapacidad funcional

Examen físico


Después de discutir sus antecedentes personales, su ortopedista le preguntara desde cuando aparecieron sus síntomas, si sufrió algún traumatismo y si alguna acción en específico produce un incremento o reducción de sus síntomas. Posteriormente, su ortopedista examinará su cuello y extremidades, buscando debilidad muscular y alteraciones en la sensibilidad o de sus reflejos. Su ortopedista también puede realizar ciertas maniobras diagnosticas para tratar de reproducir sus síntomas y realizar un mejor diagnóstico diferencial.


Pruebas


Algunos de los estudios de utilidad en la espondilosis cervical son:

  • Rayos X. Las radiografías proporcionan imágenes de estructuras densas, como el hueso, ayudando a identificar la presencia de fracturas o luxaciones vertebrales. También se pueden observar los osteofitos y otros cambios degenerativos de la columna vertebral.
  • Tomografía computarizada. Proporciona imágenes más detalladas del hueso, ayudando a complementar su diagnóstico. En la tomografía se observa con mayor detalle la presencia de osteofitos o de estenosis del canal medular.
  • Resonancia magnética. Este estudio proporciona imágenes de los tejidos blandos, como la medula espinal y las raíces nerviosas. Permite valorar si existe compresión de la medula o de las raíces nerviosas.
  • Electromiografía y estudios de conducción nerviosa. Ambos estudios miden los impulsos eléctricos generados en sus nervios y músculos. Estos estudios ayudan a identificar las posibles causas de sus síntomas.

Tratamiento conservador


En la mayoría de los casos, el tratamiento inicial de la espondilosis cervical es el tratamiento conservador.

Las opciones de tratamiento conservador son:

  • Collarín cervical blando. Es un collarín acolchado que se coloca alrededor del cuello para permitir el descanso de los músculos del cuello y limitar el movimiento cervical. Esta inmovilización muchas veces produce mejoría de los síntomas.
  • Terapia física. Con ayuda de un fisioterapeuta, algunos ejercicios específicos pueden ayudar a aliviar su dolor, a fortalecer los músculos del cuello y a mejorar el rango de movimiento cervical.
  • Antiinflamatorios no esteroideos. Medicamentos como el ibuprofeno y el naproxeno pueden proporcionar alivio del dolor en su cuello y pueden ayudar a disminuir la inflamación en sus nervios.
  • Opioides. Son analgésicos muy potentes que están reservados para pacientes con dolor intenso que no se alivia con otras alternativas.
  • Relajantes musculares. Medicamentos como la ciclobenzaprina o el carisoprodol son útiles para el tratamiento de los espasmos musculares que producen dolor en el cuello.
  • Infiltración con esteroides y anestésicos locales. En este caso, los esteroides se inyectan en diferentes sitios de la columna cervical, reduciendo el dolor y la inflamación que produce sus síntomas.
  • Bloqueo de rama medial y ablación por radiofrecuencia. Este procedimiento se puede usar para diagnosticar y tratar una articulación cervical dolorosa. El objetivo del tratamiento es identificar y “quemar” el nervio que transmite el dolor de su cuello mediante un procedimiento llamado ablación por radiofrecuencia. Con esto se impide la transmisión del impulso doloroso, mejorando sus síntomas.

Tratamiento quirúrgico


La cirugía en la espondilosis cervical solamente se recomienda en los siguientes casos:

  • Cuando un nervio espinal está siendo comprimido por una hernia de disco o un osteofito.
  • Cuando su médula espinal está siendo comprimida
  • Cuando usted presente síntomas neurológicos progresivos, como debilidad en un brazo o entumecimiento.

En algunas ocasiones, se puede recomendar la cirugía en los casos con dolor severo que no ha respondido al tratamiento conservador. En estos casos, la indicación de la cirugía depende del tipo de espondilosis que usted presente, así como de la presencia de otras enfermedades, como la fibromialgia.