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Traumatologia deportiva

Los atletas que practican deportes de contacto son muy susceptibles a sufrir una contusión muscular (también conocida como hematoma muscular). Un hematoma es un acumulo de sangre en algún sitio anatómico. En el caso de las contusiones musculares, el acumulo de sangre tiene lugar en los músculos.

Con el paso de los años, los huesos se vuelven más frágiles, disminuyendo su resistencia a cargas mecánicas que normalmente soportaría un hueso sano en un adulto joven. Esto se conoce como osteoporosis. La osteoporosis suele desarrollarse de forma silenciosa y progresiva con el paso de los años, manifestándose hasta el momento en el que un hueso se fractura con facilidad.

¿Infección después de haber sufrido una fractura?


Una fractura es la pérdida de la continuidad del tejido óseo que es ocasionada por algún traumatismo de alta o baja energía. Después de sufrir una fractura, en algunos casos, esta puede infectarse, prolongando su tratamiento y tiempo de recuperación. Cabe destacar que la mayor parte de las fracturas no suelen infectarse.

Se conoce como espondilosis cervical a los cambios degenerativos que sufre la columna cervical con el paso de los años. La espondilosis cervical es una causa común de dolor y rigidez de cuello.

Las bursas son pequeños sacos ubicados en diferentes partes del cuerpo que actúan como cojines entre los huesos y los tejidos blandos. Contienen una pequeña cantidad de líquido lubricante, llamado líquido sinovial, que permite que la piel se mueva son facilidad sobre el hueso subyacente.

Las bursas se pueden irritar o inflamar, acumulando líquido dentro de si, desarrollándose lo que se conoce como bursitis.

El sistema musculoesquelético está conformado por huesos, músculos y articulaciones. Los niños pueden desarrollar infecciones en cualquiera de estos componentes.